Tras la sorprendente derrota de la selección italiana ante Bosnia y en medio de importantes cambios (con la salida de Gigi Buffon y la posible marcha de Rino Gattuso), Gabriele Gravina ha presentado su dimisión como presidente de la FIGC (Federación Italiana de Fútbol).
La dirección del fútbol italiano, o «Calcio», depende en gran medida de su liderazgo. La gestión de Gravina estuvo marcada por dos fracasos significativos, lo que ha impulsado la búsqueda de un sucesor para el cargo.
Según informes de Tuttomercatoweb, varias figuras destacadas están siendo consideradas para el puesto. Giovanni Malago se perfila como el favorito, aportando una vasta experiencia tras su anterior cargo como presidente del Comité Olímpico Italiano, lo que demuestra su capacidad en la administración deportiva.
Giancarlo Abete también figura entre los candidatos, habiendo sido un estrecho colaborador de Gravina durante su etapa en la federación.
Cabe destacar que Beppe Marotta, actual CEO del Inter, figura entre los posibles sucesores. Aunque su actual contrato podría dificultar su nombramiento, su incorporación aportaría una valiosa visión futbolística y estratégica a la estructura de la FIGC.
Umberto Gandini, con experiencia en clubes importantes como la Roma y el Milán, es otro candidato potencial. Sus excelentes relaciones con numerosos clubes y miembros de la FIGC podrían ser decisivas de cara a las elecciones, previstas para el 22 de junio.
