English Version
Sir Bradley Wiggins, the first Briton to win the Tour de France and a five-time Olympic gold medalist, has candidly revealed years of cocaine addiction following his retirement in 2016. The 45-year-old cyclist shared in his upcoming autobiography, The Chain, how he became a «functioning addict,» frequently fearing his children would discover him dead and admitting to being «high most of the time for many years.»
Wiggins` confession extends beyond addiction, touching upon childhood trauma, a turbulent career, and significant financial struggles. Despite amassing millions from his illustrious career, including his historic 2012 Tour de France victory, a company he controlled accrued £1 million in debt. This led to his bankruptcy in June 2024. He even considered selling his Olympic medals due to the severity of his financial woes.
A year ago, Wiggins claims he quit cocaine without initial external help. However, he is now receiving crucial support from disgraced cyclist Lance Armstrong, who had previously helped Jan Ullrich overcome similar addictions. Armstrong, long worried about Wiggins` well-being, reportedly communicated with Wiggins` son to check on his father`s state during periods of isolation.
Wiggins, who also disclosed being sexually groomed at 13, reflects on his addiction as a form of «self-harm and self-sabotage,» aimed at «easing the pain» he carried. He acknowledges his inability to moderate, stating, «If I have a glass of wine, then I`m buying drugs.» His journey underscores the deep personal battles faced even by sporting legends.
Versión en Español
Sir Bradley Wiggins, el primer británico en ganar el Tour de Francia y cinco veces medallista de oro olímpico, ha revelado con franqueza años de adicción a la cocaína tras su retiro en 2016. El ciclista de 45 años compartió en su próxima autobiografía, The Chain, cómo se convirtió en un «adicto funcional», temiendo frecuentemente que sus hijos lo encontraran muerto y admitiendo haber estado «drogado la mayor parte del tiempo durante muchos años».
La confesión de Wiggins va más allá de la adicción, abordando traumas infantiles, una carrera turbulenta y significativas dificultades financieras. A pesar de haber amasado millones gracias a su brillante carrera, incluida su histórica victoria en el Tour de Francia en 2012, una empresa que controlaba acumuló una deuda de 1 millón de libras esterlinas. Esto lo llevó a la bancarrota en junio de 2024. Incluso consideró vender sus medallas olímpicas debido a la gravedad de sus problemas económicos.
Hace un año, Wiggins afirma haber dejado la cocaína sin ayuda externa inicial. Sin embargo, ahora está recibiendo un apoyo crucial del desacreditado ciclista Lance Armstrong, quien anteriormente había ayudado a Jan Ullrich a superar adicciones similares. Armstrong, preocupado desde hace tiempo por el bienestar de Wiggins, se comunicó con el hijo de Wiggins para verificar el estado de su padre durante períodos de aislamiento.
Wiggins, quien también reveló haber sido víctima de acoso sexual a los 13 años, reflexiona sobre su adicción como una forma de «autolesión y autosabotaje», destinada a «aliviar el dolor» que arrastraba. Reconoce su incapacidad para moderar, afirmando: «Si tomo una copa de vino, entonces estoy comprando drogas». Su viaje subraya las profundas batallas personales que enfrentan incluso las leyendas deportivas.
